El amor es una contención, una barrera, una clase de filtro en contra de todo lo podrido de este mundo.
Ese reponerse al dolor causado tras la ofensa y la humillación.
Ese creer que las cosas estarán bien aun cuando estás aterrada por la imaginación del peor escenario.
Ese diluir del rencor causado por las palabras que te hirieron con dolo.
La combustión necesaria para aguantar la aplastante agonía sin fin detectable en el horizonte.
Esa materia que construye un puente ante el abismo.
El amor es lo que nos mantiene una
y otra vez
y de nuevo
intentándolo
contra toda posibilidad
la habilitación del milagro.
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