jueves, 26 de noviembre de 2020

Luz, teléfono, gas

Es que así era, incuestionable

mi confianza natural de niña 

ir con mi madre a todos lados

sin percibir la pesadez del sol

sin sentir el bochorno de la gente.


Salíamos a pagar las cuentas

luz, teléfono, gas.

Eramos inseparables.

No odiaba, ni amaba

el transporte público, 

los largos ratos sin amigas,

estar solo entre gente adulta...

Las largas filas eran como un juego:

avanzar de una silla a otra 

como un progreso,

cada lugar un punto hasta la meta, 

luego por ahí alguna sorpresa... 

Extraño estar así con mi madre. 

Sin miedo, sin expectativas. 

Solo el presente y su compañía.  


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